Volvemos a centrar nuestra atención en un tema que mantiene una estrecha vinculación con la interpretación, esta vez no sólo se limitará al análisis de piezas musicales sino que se ampliará la visión a las conductas y afirmaciones de los seres humanos. Si bien desde un inicio hemos optado por mantener en reserva una serie de datos referidos a nosotros mismos para procurar alcanzar (siquiera ilusoriamente) un mayor grado de objetividad en la exposición de ciertos tópicos, debemos dejar en claro que no somos expertos -ni siquiera remotamente- en los aspectos téoricos de la psicología y/o la psiquiatría que tanto nos podrían ayudar para descender, con paso seguro, en las estructuras mentales y en la manera en que se forma y se da ejecución a una idea.
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Empero, las limitaciones mencionadas no impiden que tengamos algunos elementos de juicio para siquiera esbozar algunas apreciaciones sobre el particular. Teniendo en consideración el contexto antes descrito podremos exponer, con mayor tranquilidad y con un lenguaje llano, algunas ideas que, con el decurso del tiempo, se han tornado recurrentes en nuestra propia experiencia. No obstante ello, es menester resaltar -por si fuese necesario- que, como todo conocimiento humano que se funde en la experiencia, se torna de suyo contingente y, en no pocas ocasiones, un tanto asistemático.
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A pesar de tal riesgo, recurriremos a una serie de ejemplos y/o hipótesis a fin de aclarar ciertos aspectos comunes a la vida en sociedad. Nos explicamos. Colocaremos tres (3) ejemplos distintos, cada uno de ellos girará en torno a campos distintos de la vida diaria: el primero de ellos es propio del ámbito personal, el segundo del laboral y el tercero lo es del académico. En cuanto al primero, es por demás usual que se produzcan problemas al interior de una relación (sea amical y/o amorosa) por el consabido asunto (y a estas alturas una exigencia políticamente correcta) de la comunicación o para ser más precisos a los problemas de comunicación. Fuera del debate en torno a si las mujeres son de Venus y los hombres son de Marte, una cuestión que todos damos por sobreentendido (o cuanto menos ya debiera ser así) es que la comunicación no se limita a los aspectos meramente linguísticos sino también abarca, que duda cabe, a los conductuales.
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La importancia de una constatación de este tipo (fuera de ser una verdad de Perogrullo) radica en la siguiente sentencia de Rainer Maria Rilke "Una persona no es lo que dijo durante la última conversación, sino lo que ha sido a lo largo de toda la relación"; vale decir, fuera de la conocida dificultad de una u otra persona para expresar tanto sus afectos cuanto sus aspiraciones hay que siempre tener en cuenta como se comportó a lo largo del tiempo. Ello evidentemente no significa dar a un individuo una carta blanca por ciertos problemas en la exteriorización de su psyche sino por el contrario tiene como propósito extraer dos ideas: (i) saber que tipo de gestos y/o ideas son difíciles de verbalizar a tal persona por lo que no deberíamos juzgar las mencionadas situaciones como si se tratase de cualquier individuo sino del específico sujeto que tenemos frente a nosotros; y, (ii) juzgar de manera un tanto más fidedigna aquellos síntomas de molestía, incomodidad o, si se quiere más en general, de desgaste de la relación así como aquellas manifestaciones de sentimientos más positivos dentro de ella. Con todo, no queremos dar a entender que todos nosotros debemos tener alma de psicoanalistas o de expertos en comunicación no verbal, pero cuanto menos creemos que si debemos reconocer que ya puestos en una relación, cualquiera sea el tipo, lo mejor que podemos hacer es tener la mayor información posible de la otra persona a fin de permitir una interacción fluída y sin mayores percances.
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Objetivamente siempre resultará ideal y aconsejable que la comunicación sea directa y clara, lamentablemente, hay que admitirlo sin ambages, esa situación si es que no resulta de caracter utópico solamente se puede construir con un esfuerzo de los intervinientes así como con el apoyo del tiempo y de la confianza, por lo que, al menos en las primeras etapas de toda relación (que contradictoriamente son las más importantes), nuestra principal fuente de información debiera ser la antes aludida.
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No queremos ser indiscretos, pero a quien de ustedes no le ha sucedido (o le sucederá) que llega a sus oidos que cierta persona de su centro de trabajo tuvo algún percance (sea vinculado o no con el ejercicio de su profesión u oficio) más o menos trascendente y ello se vuelve la comidilla de la oficina por algunos días o, por otro lado, se inician ciertas fricciones porque se supone que alguien dijo algo que no debió haber dicho o se supone que dijo algo cuando en realidad no lo hizo. La situación en estas circunstancias es mucho más complicada de manejar porque por lo general existen envidias o competencias, más o menos explícitas, entre dichas personas; sin embargo, la situación debería ser llevada tal y como lo sugiere la biblia -en especial en una época como la que estamos atravesando: semana santa-, primero conversar con nuestro prójimo a solas y solamente después hacerlo frente a testigos o bien en público; cumpliendo las recomendaciones expuestas en el párrafo precedente.
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Indudablemente el aspecto menos problemático en nuestras vidas, o por lo menos así debiera serlo, es el académico. Aquí la discusión debe girar en torno a los presupuestos que trae cada uno de los comportamientos y afirmaciones que se observan, para luego contrastarlos con todas las consecuencias que conceptualmente se obtendrán de seguir la afirmación en cuestión. Si bien es un campo con menos conflictos que los anteriores, lamentablemente es uno que puede generar algunos problemas en su vinculación con el campo laboral, básicamente porque de una u otra manera damos por sentado que las enseñanzas recibidas fueron las correctas simplemente por la autoridad o seguridad con que nos fueron transmitidas. En tal sentido, si aprendemos a leer más entre líneas las enseñanzas que recibimos tendremos mejores oportunidades tanto de aprender cuanto de efectuar debates enriquecedores sin quedarnos en cuestiones preeliminares, dado que si entendemos el marco en el que se maneja el contrario podremos comprender la razón de cierta construcción teórica y corroborar su real utilidad así como su conveniencia y coherencia.
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Con todo estamos de acuerdo que seguir estas ideas que, sin lugar a dudas, a todos se nos deben haber cruzado por la mente en más de una oportunidad, se torna más que complicada si es que se ponen en juego aquellos intereses que -por definición- pueden verse afectados en los ámbitos que se han propuesto. Resulta innegable que en el campo personal los intereses en juego son los sentimientos que inspiran las relaciones interpersonales de orden amical, familiar y/o amoroso; mientras que, por su parte, en el campo laboral los mismos son preponderantemente económicos y profesionales (metas y objetivos); y, finalmente, en el ámbito académico los interes giran casi en exclusiva en el reconocimiento, en la reputación y en el obtener también determinadas metas profesionales.
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Sin perjuicio de tales intereses, o acaso precisamente por la existecia de ellos, debemos procurar, en la medida de nuestras posibilidades, mantener un análisis racional de las situaciones, pese a que exigir ello sea tan legítimo como solicitar que el ser humano controle conscientemente sus propias inclinaciones autodestructivas, vale decir, es algo que no es sencillo pues implica negar una parte de lo que nos define aunque no por ello debemos dejar de intentarlo.
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Antes de culminar queremos señalar sólo una última idea, todo lo que hemos dicho se limita a ser una mera percepción de la realidad y por ende cuestionable por la experiencia contingente que la inspira, todo ello, sin embargo, no niega que la pertinencia de los esfuerzos planteados pueda en ciertas ocasiones brindarnos más de una sorpresa y, porque no, más de una satisfacción.


4 comentarios:
Procurar ser racionales...Ya hemos conversado mucho respecto de ese tema en particular y concuerdo contigo, lo sabes.
Me ha llamado la atención, tu comparación con el control de las inclinaciones autodestructivas. cuando dices que es algo difícil de lograr porque implica negar una parte de lo que nos define, ¿te refieres a que esas inclinaciones son inherentes al ser humano?
Por supuesto, no creo estar descubriendo la pólvora, ya desde la cultura griega se señalaba, lo cual es luego recogido por los psicoanalistas, que en un ser humano siempre se encontraban en debate el eros y el thanathos.
Entendiendo a la primera como la parte creadora del ser humano y la segunda como la destructiva. En oriente también se observa ello en la estructura del ying y el yang pero en este caso siempre con la precisión, justa por lo demás, que en estos elementos antagónicos siempre existe una parte de su contraparte para permitir precisamente el cambio, esto es la evolución y crecimiento.
No hay que negar que la destrucción tenga en ocasiones dicha consecuencia, para ser mas precisos en la cultura hindu al igual que en el catolicismo Dios esta conformado por tres aspectos que son Brahma (creador), Vishnu (conservador)y Shiva (destructor o transformador)... vale decir negar esa parte seria considerar que el mundo en inmutable (o nosotros mismos lo somos) lo cual no es admisible.
Por ultimo, hay una frase que me encanta y proviene de un manga japones: "para crear, algo de igual valor debe perderse" y que es enunciado como la regla de la equivalencia de intercambio. Me parece que es por demas grafica para explicar esta situación.
Entonces tú eres shiva y yo Brahma. Tú eres el experto. ¿Son opuestos o complementarios?. Te pido especial consideración a mis ilusiones en este "idilio intelectual" que vivo contigo, antes de responder...
Me quedo una vez más con tu frase: "para crear, algo de igual valor debe perderse"...Absolutamente reveladora y tan exacta y tan verdadera que fastidia!.
¿Qué destruíste en ti mismo para llegar a ser quien eres ahora?
En realidad las tres manifestaciones que enuncio Shiva, Brahma, Vishnu son del todo complementarios tal cual en el catolicismo "Dios" se encuentra conformado por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
La idea de esto es precisamente mantener un equilibrio en el mundo, alguien crea, alguien procura la conservación y otro intenta la destrucción así como la renovación de todo... ninguno es mas importante que el otro... es mas algunos historiadores aseveran que Jesus antes de iniciar su vida publica (entre los 12 -su ultima aparición juvenil en la biblia- y los 30 años -inicio de su predica-) inicio una peregrinación a la India basicamente por varias similitudes que se perciben con religiones influyentes de la zona incluidos el budismo.
Sobre la ultima parte que me falta absolver de tu comment... te dire que en gran medida me veo como Shiva en cuanto a la función que cumple en la citada cosmovisión, en tal sentido tu como Brahma precedes a la función que cumple aquél y por ende tu actuación seria un presupuesto.
No creo que hasta el momento he tenido que destruir nada de mi para llegar a lo que soy el dia de hoy, tan solo he agotado los temas que me suscitaron dudas, conflictos, expectativas y demas en la primera etapa de mi vida... para ahora entrar a algo nuevo... si quieres puedes decir que lo que se ha extinguido o destruido es la primera etapa de mi vida y los primeros conflictos propios de tal etapa.
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