Desde la fecha de publicación de mi último post hasta este preciso momento, en el que estoy escribiendo uno nuevo, ha transcurrido no poco tiempo. Deseo algún día poder explicar aquellas razones por las cuales no cumplí con mi idea de publicar un post semanal, en especial porque -con ánimo de ser honesto- se trata de uno de esos conflictos que muchos hemos afrontado (o afrontaremos) en algún momento de nuestras vidas. En tal sentido, es de esperar que al contar tal situación pueda suscitarles cierto nivel de empatía o tal vez me equivoque... de lo único que, a la fecha, puedo asegurar es que el mismo justificaría, largamente, la redacción de más de un post.
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El motivo del presente post es complementar al anterior pese a que, como me cuide de indicar en él, sólo durante su redacción encontré algo relativamente interesante que transmitirles, a saber: que en determinados pasajes de nuestras vidas necesitamos ciertas manifestaciones de interés de parte de los "otros".
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Iniciaré con una idea que me parece importantísima: en ocasiones, afrontar ciertas situaciones de naturaleza personal en un momento prematuro hace que simple y llanamente los sentimientos que nos inundan en ese instante puedan ahogarnos con mayor facilidad o bien, por otro lado (pero siempre en la misma línea) no tengamos la suficiente claridad para ver el cuadro general al cual tenemos que darle "solución". Es como dice un personaje de una conocida película "(...) No me salen las palabras. El dolor para mí es reciente (...)"; que tanta razón puede depositarse en esta frase, inclusive se puede ampliar su significado sin ningún problema a las palabras sino en general a la manera de actuar, a las decisiones, etc.
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Es obvio que todos nosotros debemos afrontar decisiones que son díficiles... no lo digo tanto por el hecho de la decisión en sí misma considerada, sino por el hecho de llevar a término o, en otras palabras, dar cumplimiento a la decisión tomada... un aspecto que me causó sorpresa encontrar en mi desde que era muy pequeño residía en lo "sencillo" que me era tomar una decisión y llevarla adelante, soportando todas las consecuencias que de ella se derivaban, para bien o para mal... todo ello hacía que las personas mayores que me rodeaban en ese entonces tendieran, naturalmente, a calificarme de ser un niño o joven "centrado"... sin embargo, desde hace poco me he dado cuenta que hay algunas decisiones que me cuestan trabajo asumir como definitivas y eso se deriva no de una perspectiva adolescente de la vida sino, muy por el contrario, porque es una decisión de corte racional (lo cual no deja necesariamente de lado -al menos no del todo- la parte sentimental) pero que incumbe o afecta precisamente a aquellos aspectos de mi vida que consideré, considero y consideraré -salvo algún cambio drástico en mi forma de ver el mundo- fundamentales.
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Estoy convencido que la adopción de decisiones es manifestación de libertad, empero no debemos olvidar que la libertad de la que se disfruta en un determinado momento de nuestras vidas se deriva de una elección, más o menos consciente, que tomamos por lo general mucho tiempo antes de que nos enfrentemos a cierta decisión particular... sólo es calificable de libre, en mi opinión, una decisión que sea asumida conforme a la elección inicial que tomamos. Tal vez sea justo indicar que pregunta procura responder esa elección inicial a la que me refiero... la cual condenso de la manera siguiente ¿cuál es el sentido de nuestras vidas? ¿cuál es el objetivo que pretendemos alcanzar con ella?... al tener claras las respuestas a estas dos interrogantes, las decisiones se simplifican y, por sorprendente que pueda parecer, lo propio se puede decir de su ejecución... salvo aquellas, que por cuestiones de la vida, sabemos que nos alejan de la satisfacción de tales preguntas.
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Quisiera creer que el hecho de la cercanía de una decisión o el afrontar prematuramente una elección, como mencioné hace un momento, es lo que me hace difícil asumir o aceptar una decisión "puntual" en un caso determinado y no que nos encontramos frente a la otra posibilidad... esto último sería más que complicado de afrontar.


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