viernes, 18 de julio de 2008

Metáforas, decisiones y percepciones

Nuevamente el transcurso inexorable del tiempo ha permitido que nos percatemos que se han sucedido ya algunas semanas sin siquiera procurar actualizar el presente blog con algún nuevo post, si bien la situación que nos impedía hacerlo (la ausencia de un tema claro) no ha sido superado del todo, al menos podemos afirmar sin temor a equivocarnos que gracias a ese mismo tiempo se nos presenta una serie nueva de temas que serían interesantes abordar sin sentirnos excesivamente "fuera de lugar".
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Ahora bien, no obstante la ventaja antes aludida, que es de suyo relevante, creemos que tenemos una serie nueva de problemas adicionales, tales problemas, a efectos de hacer más gráfico el "conflicto", podrían ser condensados en lo siguiente: en primer lugar, decidir a cual de los "nuevos temas" debemos dedicarle el primer esfuerzo de desarrollo; en segundo lugar, en qué manera se deben abordar dichos temas; en tercer lugar, el objetivo de los nuevos post; etc. Algunas de las personas que mejor nos conocen nos dirían casi con seguridad que tal debate debe ser pasado por alto y escribir lo que se siente, lo cual, irónicamente, es algo que también solemos expresar -en específicas circunstancias- a las citadas personas, pero en circunstancias que, por suerte, se alejan considerablemente del que ha motivado esta breve digresión.
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Teniendo en consideración lo antes descrito, resulta sintomático que las personas que mejor nos conocen, y que al propio tiempo son las que más nos importan, sean a su vez las que se encuentran en una envidiable condición tanto para arrancarnos una sonrisa, sumirnos en una divagación cuasi-existencial, revelarnos un extremo de nosotros mismos que nunca habíamos percibido con claridad, provocarnos una gran tristeza, exasperar nuestro ánimo, desear ser más de lo que somos... en suma, hacernos no solamente el protagonista de nuestra propia obra (la vida) sino también el director (para saber que es lo que se necesita para alcanzar ese clímax, enredar o desenredar la trama, etc.), el guionista (para llegar a comprender y construir adecuadamente los límites de nuestro personaje), el productor (quien no sólo se arriesga por la obra sino que debe ser quien procure que la misma no sólo sea terminada sino que la misma obtenga los "resultados deseados"), el editor (para que sepamos sacar lo mejor tanto a aquellos malos momentos como para no olvidarnos nunca de los extraordinarios), etc. No se si con una metáfora tan pueril hagamos justicia a la idea que deseamos transmitir y a su vez nos permita dejarnos entender... en todo caso pedimos disculpas por ello.
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Habiendo (o, mejor aún, deseando haber) dejado en claro esta situación, queremos comentar una idea que, en cierto sentido, podría aparecer como contradictoria con aquello que se ha expresado en los párrafos precedentes, la cual se condensa en la siguiente frase: "El ayer es historia, el mañana es un misterio pero el hoy es un regalo... por ello también le llamamos presente". No es necesario resaltar con demasiado énfasis que en el idioma castellano el vocablo "presente" se hace referencia tanto al actual espacio temporal cuanto, sobretodo para nuestros propósitos, a un regalo u obsequio; acaso más importante sea subrayar la fuente de la cual extraemos esta idea, así como ha sucedico en otros post la referencia es de una película y decimos aún más se trata de una de película de animación (Kung Fu Panda). Tal precisión se hace tanto por un asunto de honestidad como nuevamente por aquella idea antes expresada en este blog de que tenemos que abrir nuestras mentes y nuestros corazones a cualquier "verdad" sea que la misma se encuentre contenida en un libro, en la experiencia, en un consejo o en una "película para niños".
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Actualmente buena parte del mundo afronta una hipertrofia de información, prueba de ello es la proliferación de espacios como el presente blog, y desconcertantemente (ya veremos porque) a ello le llamamos una manifestación de la sociedad de la información y del avance que ello significa para la cultura. Sin querer convertirnos en los adalides y censores de la cultura, información o de lo que merece tal calificativo; queremos resaltar la idea de un ilustre profesor europeo quien sin el menor complejo sentenciaba, con total justicia, que no debíamos de confundir "información" con "formación"... y no podemos estar más de acuerdo... la información es sólo eso... una colección de datos más o menos relevantes... la formación, en cambio, es saber que hacer con esa información, no sólo en un plano intelectivo (esto es, como se procede a filtrar la información para su correcta sistematización) sino también en el plano aplicativo. Empero, no sólo saber aplicarlo sino también decidir (y por qué razones) si se debe aplicar (vale decir, en el marco de un sistema de valores)... incluso la información se encuentra cada vez más parcializada, sea por intereses de corte social, económico, político o, si se quiere, por formas de ver el mundo; por ello aún pese a la enorme cantidad de información que se cuenta, las mismas no son del todo fidedignas ni muchos menos podemos decir que es completa.
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Lo que queremos decir pese a las digresiones es bastante sencillo, el control de lo que nos rodea o de nuestra propia vida suele ser tan sólo una ilusión... podemos llegar a considerar que lo que se ha vivido es prueba (incluso irrefutable) del control que hemos tenido sobre nuestra vida, ello no es así... es únicamente prueba de que hemos sentado las bases para algo. Nos explicamos, es de esperar que si sembramos una semilla de manzana obtengamos, si las circunstancias son adecuadas y el cuidado óptimo, un manzano... pero nuestro esfuerzo será fútil si es que no nos percatamos que lo que se ha sembrado es la semilla de una pera... ciertamente dará sus frutos, tal vez no los que hemos deseado pero serán el resultado de nuestros esfuerzos y no por ello menos valiosos. El futuro es incluso mucho más incierto puesto que se sustenta en el control de circunstancias del todo contingentes (por no decir inclusive incontables) y por ende no nos debiera significar en estricto sentido una preocupación que ignore el vivir ese presente (ese regalo en otra de sus acepciones).
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Importa lo antes mencionado una renuncia anticipada a cualquier esfuerzo tendente al control... en absoluto, no es lo que deseamos transmitir... tal vez otra metáfora sea de utilidad... pensemos en un río que cruza un valle, las márgenes del mismo son las zonas fructíferas y se emplean para las necesidades básicas; sin embargo, conforme nos alejamos del río la tierra es cada vez más árida. Para superar tal situación se han construido una serie de canales, presas y estanques con el propósito de desviar las aguas del rió hacia tales zonas aprovechando con ello tanto la tierra árida como la corriente del río. Nos explicamos. El valle es el contexto en el cual desarrollamos nuestra vida; el río es la totalidad de indistintos e indeterminados eventos que pueden sucederse a lo largo del tránsito de nuestra vida; los frutos de las márgenes del río son los que satisfacen aquellas necesidades que el solo hecho de vivir significa; la tierra árida alejada del río son los posibles usos alternativos que puede darse al río (los eventos de nuestras vidas); por último, los canales, presas y estanques son los planes, metas y objetivos que trazamos para nuestra vida. Cuando se procede a desviar el río pueden suceder cuanto menos las siguientes opciones: (i) todo lo construido funciona a la perfección y se alimenta a la zona árida dando con ello los frutos deseados (esto es, alcanzamos nuestros objetivos de vida); (ii) todo lo construido funciona a la perfección, alimentando la zona árida pero se dan frutos distintos (nuestras decisiones y objetivos que parecían en un primer momento claros en realidad nos llevan a lugares y resultados nuevos e inesperados); (iii) la corriente desviada es insuficiente para lo que la zona requiere (por lo que nos quedamos a mitad de camino en nuestro objetivos); (iv) la corriente es excesiva y supera todo lo construido produciéndose una inundación (con lo que habrá que sofrenar nuestros impulsos). Con ello qué queremos dar a entender: lo construido es necesario para el resultado final, sea el que este fuese, pero no es suficiente pues depende de elementos que nos superan... la opción (i) es el logro del objetivo; la opción (ii) se logro un objetivo distinto, lo cual no necesariamente es fracaso pues el recorrido del río (esto es, el camino de nuestras vidas) nos demuestra lo importante de este nuevo fruto (el cual se transformó en nuestro nuevo objetivo o no convirtiéndose en él nos posibilita emprender un nuevo esfuerzo pero con más herramientas, medios, etc.); las opciones (iii) y (iv), solamente implican que debemos dedicar mayores esfuerzos para la construcción de los canales, sea por exceso sea por defecto.
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Entonces sólo queda una pregunta, ¿donde queda la labor de las personas más importantes en nuestras vidas? La respuesta es sencilla, tal y como se dijo al principio ellos nos brindan algo muy importante... la posibilidad de conocernos a nosotros mismos, tanto en lo bueno como en lo malo, de apoyarnos o contradecirnos, de querernos y de dejarse querer, etc. Vale decir, nos regalan las herramientas con las cuales construimos los canales, presas y estanques... no lo creen así?

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